Qué hicimos. Creé un sistema de marca bilingüe que funciona en español y en portugués sin que ninguno de los dos idiomas se sienta secundario: logotipo, paleta cálida y tipografías con carácter. Lo apliqué al packaging de delivery (cajas, etiquetas adhesivas y bolsas), que en una dark kitchen es el único contacto físico con el cliente. Escribimos el menú plato a plato, contando el origen y el recuerdo de cada receta en un tono cálido, y montamos un banco de imágenes de producto con flujos de trabajo de IA que permitió tener fotografía de calidad de toda la carta antes incluso de abrir.