Qué hicimos. Partimos del nombre para construir un universo de marca desenfadado y cercano, pensado para público joven urbano y para familias. De ahí salieron el logotipo y sus variantes, una paleta de tonos cremosos con un acento vibrante y unas tipografías que mezclan calidez artesanal con legibilidad digital. Después lo llevamos a donde se vende: sleeve de cono, caja de transporte y bolsa de papel, cada pieza pensada para ser fotogénica desde el mostrador hasta el feed. Cerramos con plantillas de Stories y publicaciones, iconografía propia para sabores y alérgenos, y un manual de uso para que el equipo aplicara la marca sin depender del estudio.