Qué hicimos. Definimos el posicionamiento , el chocolate como experiencia, no como producto, y los tres pilares de comunicación: origen trazable, proceso artesanal y disfrute consciente. A partir de ahí construimos el logotipo, con referencias iconográficas al cacao y a lo sagrado que da nombre a la marca, mezclando ilustración clásica con tipografía moderna. La paleta oscura, con dorados y terracota, aporta la calidez y la profundidad que pedía el producto. Escribimos también los textos de packaging, web y redes, con el tono contemplativo y sensorial que la marca necesitaba.